domingo, 15 de mayo de 2022

TERCERA EDAD

SUK SUK
2019. Dir. Ray Yeung.

         Pak (Tai Bo) es un taxista de 70 años que no ha decidido retirarse todavía. Cierto día va a un baño público con la idea de ligar a alguien, sin conseguirlo. En un parque encuentra a Hoi (Ben Yuen), un hombre de 65 años, retirado, al cual se le lanza abiertamiente, aunque el hombre le expresa que primero sean amigos. Pak se aleja, pero días después, regresa al lugar, no encuentra a nadie en los baños y al salir, se da cuenta de que Hoy está en la misma banca del parque, por lo que se le acerca, comienza a platicar, y más tarde van a un sauna gay donde tienen relaciones por primera vez. Ambos son padres de familia, orgullosos de haber levantado una familia, pero siempre con la duda de lo que hubieran sido sus vidas si las condiciones, los prejuicios sociales, los temores, no les habrían detenido para manifestar abiertamente sus preferencias sexuales. El tercer largometraje del director cantonés Yeung, cuya obra previa también ha tratado problemáticas homosexuales, ahora gira la mirada hacia la tercera edad.

Tai Bo y Ben Yuen, dos extraordinarios actores

         El estereotipo usual del cine con temática gay presenta a jóvenes, siempre bellos y en la plenitud física, sin considerar la realidad de que el tiempo sigue su marcha y todo el mundo envejece. El otro estereotipo de la promiscuidad también conlleva cuestiones de cambios físicos. El tercer asunto, bastante común entre muchas personas de las generaciones anteriores, recientes, está en la bisexualidad: los hombres que, sabiendo de sus inclinaciones, tuvieron que casarse, formar una familia y tomar dos caminos: vivir con frustración o llevar una doble vida. Es lo que viene sucediendo con estos personajes: ahora en los momentos de edad avanzada, aunque todavía enérgicos y con aspecto fuerte, deciden entregarse entre ellos para amainar la soledad y recuperar, en los momentos en que se encuentran juntos, las alternativas soñadas en el pasado (Pak habla de una aventura juvenil donde escapó por mar con un amigo que murió; Hoi guarda en una caja postales y fotos de quien, se supone, fue algún amor importante en su juventud). Sin embargo, ninguno se atreve a abrirse de capa con su familia: la tradición, el compromiso, el miedo a la burla, escarnio o rechazo.

         Pak y Hoi viven momentos íntimos que valoran mucho: su cercanía, el enamoramiento, la necesidad de la compañía entre ellos, va creciendo con el tiempo. Al inicio, Pak evita que Hoi lo bese: solamente las caricias, los cuerpos que se unen, el abrazo. Luego, las cosas cambiarán. La cinta tiene el gran valor de hablar de la homosexualidad cuando se ha ido la belleza física e irán llegando los achaques. Hoi pertenece a un grupo que lucha por la creación de un asilo para ancianos gay, donde puedan llegar a un final digno, libre, sin limitaciones ni murmuraciones. Estas consideraciones se enfatizan en una secuencia donde varias parejas gay platican mientras están en el comedor del sauna: surge el tema de las relaciones hablando de quienes han sido fieles, los que se encuentran solitarios, los jóvenes junto a viejos. Un comentario expresa que se nota que Pak y Hoi llevan mucho tiempo juntos, simplemente por la forma en que se tratan, se miran, se cuidan.

         Hay un momento, cuando Pak decide retirarse que su hijo le anima a vivir su vida y hacer lo que siempre ha deseado. Esta invitación hará que llegue la reflexión. Lo más interesante de esta cinta es que todo sucede sin histerismos, ni melodrama. Cada uno de los personajes se obliga a pensar en sus existencias. La experiencia del encuentro de un amor inesperado en una etapa prácticamente terminal de la vida hace que se pongan en tela de juicio las decisiones tomadas, además de las consecuencias posibles. La cinta es tan rigurosa que no ofrece salidas fáciles, ni cae presa de los imperativos comerciales. Hay una canción tema que se escucha durante una secuencia muy significativa para los personajes donde se habla de la brisa que se lleva a la lluvia y cómo se desea que, en una pareja, uno sea brisa, otro, lluvia. El gran respeto por el deseo, aún en la tercera edad, es lo que da contundencia y valor a la cinta.

El director Ray Yeung



martes, 12 de abril de 2022

EDUCACIÓN SENTIMENTAL

AZUL COBALTO
(Cobalt Blue)
2021. Dir. Sachin Kundalkar.

         Tanay es un joven estudiante de literatura, aspirante a escritor, miembro de una familia marathi que emigró a Kerala, al sur de la India, por los negocios paternos. Son los años noventa. Sus abuelos mueren casi enseguida uno del otro, por lo que se decide rentar los aposentos que dejaron libres. Llega un artista, que se encargará de la restauración de unas bodegas como galerías, y del cual nunca se menciona su nombre, que provoca la atracción de Tanay. El joven empezará a visitarlo en su cuarto, hasta que el artista lo seduce y lo introduce en su sexualidad. Cierto tiempo más tarde, la hermana de Tanay, Anuja, quien quiere ser entrenadora de hockey, además de rebelarse contra las tradiciones familiares donde deberá desposar a alguien, escapa con el artista, dejando a Tanay en la completa desolación, pero también en el entendimiento del significado y la inestabilidad del amor.

         Basada en una novela escrita por el propio director de la película, quien también la ha adaptado, donde se dejaba constancia de la soledad relacionada con la homosexualidad, considerada crimen en la India (hasta 2018 cuando se aceptó legalmente), en realidad es una exploración del amor. Tanay vive inquieto ante su situación personal: uno de sus maestros lo entiende, ya que también es homosexual, y se vive insinuando sin llegar a nada definitivo. La aparición del joven artista, con un físico atrayente y el magnetismo de una sensibilidad cercana a los intereses de Tanay provoca una inmediata reacción. El inquilino gusta de la fotografía, los libros, la pintura. Las conversaciones se tornan en intercambios intelectuales, primero sencillos, luego apasionados, y más adelante, más allá de la decepción, en pretextos para la reflexión (El amor es un hábito. Cuando el hábito termina, uno muere).

         La cinta explora, como en otras cintas indias, desde las ya clásicas de Ray o Mehta, sin dejar de lado a la infinita producción bollywoodense, las tradiciones nacionales. La familia marathi, en una tierra que no es la suya, deberá buscar la forma de pertenecer socialmente, sobre todo si su casta es superior. Por otro lado, es una época que aboga por el comunismo, sobre todo al ocurrir el derrumbe de la URSS, y de ahí que se insista en la hegemonía de las clases y la importancia de las riquezas familiares. Por fortuna, la trama no se ocupa de prejuicios ni de tragedias debidas a la homosexualidad, sino en el caso indirecto: hay un hermano mayor, a punto de casarse con una rica heredera; para seguir la tradición, la hermana deberá desposarse antes del hombre. El personaje de la hija se mostrará como una chica agreste, natural, con cabello corto y vestuario informal, inclinada al deporte, que despertará sospechas de orientación lésbica: la sorpresa vendrá con su escapatoria al lado del joven artista, del cual también se había enamorado. El retorno al hogar solamente llevará a castigo y penitencia u otras acciones.

         Tanay tiene la costumbre de ir a un estanque donde platica con una tortuga a la cual ha bautizado como “Pablo Neruda”, sin que jamás la veamos, pero que viene a ser su propio reflejo, su inmanente intimidad. En sus clases, sugiere su inquietud al dar como referencia de novela llevada al cine a “Maurice” de E.M. Forster (obra cumbre sobre la homosexualidad masculina) o un diálogo con su maestro, al preguntarle los motivos de que viva solo, tiene como respuesta, “cuando eres joven y te vas de tu casa, dependes de la bondad de los extraños”. Es una de las cualidades de la cinta, que va construyendo la personalidad del joven gracias a pequeños y sutiles toques (el uso de una crema humectante, por ejemplo, algo que le reclama su madre; la mirada furtiva hacia el cuerpo de su hermano cuando se quita la ropa). Lo primero que nota, cierto día, es una flamante bicicleta azul cobalto, color que se repetirá en muchos objetos y vestuarios, perteneciente al nuevo inquilino, a quien encuentra preparando un té en la cocina. Al informar que procede de Landour, brillan los ojos de Tanay: es el lugar donde vive un importante escritor, ganador de premios, a lo que el muchacho aspira.

         El artista siempre estará desdibujado: es un hombre que se convierte en objeto del deseo. Tanay encuentra, corporizado, a quien podría ser símbolo de amor, pareja perfecta, con aficiones semejantes, intereses dentro del arte, y ante su corta edad (no debe de tener más de 17 o 18 años), la primera experiencia erótica, la atracción que no puede explicarse, el sueño que jamás se pensó posible realidad. Y todavía, ante la apertura inesperada de un jardín de las delicias, surge la seducción, el goce de los cuerpos. Y todo será perecedero. “En esta triste vida todo se acaba, se acaba todo…” expresa una perspicaz canción de Amparo Ochoa. Así como llega la pasión a una vida, de pronto se esfuma… Habrá una secuencia donde Tanay repasará un largo poema en su mente, y de entre sus versos se escucha: encuéntrate en los suspiros de tu amante, caminen de la mano como lo han hecho siempre, pero nunca hagas planes con tu amante. Un bello acercamiento a la obligatoria educación sentimental que todos experimentamos en nuestras vidas (sea cual sea nuestra preferencia)…

El novelista y director Sachin Kundalkar







martes, 5 de abril de 2022

ENFOQUES FRESCOS

NATE: MEJOR TARDE QUE NUNCA
(Better Nate Than Ever)
2022. Dir. Tim Federle.
 
TRES MESES
(Three Months)
2022. Dir. Jared Frieder.

 


         Nate (Rueby Wood) es un niño de trece años que vive en Pittsburgh, pero sueña con triunfar en Broadway. Cuando es rechazado para participar en la comedia musical de la escuela, su mejor amiga Libby (Aria Brooks, excelente) le informa que habrá audiciones para la producción en Broadway de Lilo y Stitch. Como sus padres estarán fuera por el fin de semana, se escapa con ella con el deseo de hacer realidad el sueño.

Por otro lado, Caleb (Troye Sivan) es un jovencito con 17 años, recién egresado de la secundaria, que debe asistir a hacerse una prueba del VIH. En una relación casual, su condón se rompió y teme por su vida. Es 2011, por lo que los resultados de los análisis tardan tres meses para comprobarse. Mientras asiste a una terapia de grupo, conoce al joven indio Estha (Viveik Kalra) y se enamora.

Lo que más llama la atención de estas dos producciones es su acercamiento fresco y natural hacia la condición homosexual, en personajes jóvenes, conscientes de su identidad y de sus diferencias. El niño Nate sufre acoso en su escuela, porque es el único que conoce todas las letras del musical “Pippin”, pero no le importa ya que está convencido de que alguna vez su sensibilidad le guiará hacia el triunfo que busca. Por su lado, Caleb no está avergonzado de su orientación sexual, aunque debe de seguir las reglas familiares y solamente confía en su mejor amiga Dara (Brianne Tju): el contraste reside en Estha, presionado por sus padres y por su raza que corresponde al amor de Caleb, aunque siempre consciente de que es una relación efímera.



En ambos casos, está presente la mejor amiga, sexo femenino, estereotipo usual que viene a ser un reflejo o una quimera: Libby está enamorada de Nate, pero al hacérselo saber, éste le responde que nunca podrá haber nada más entre ellos. Dara, por su lado, es lesbiana, pero siente ser el único soporte emocional para Caleb. Niño y jovencito buscan alcanzar sus sueños, independientemente de lo que la vida les traiga sentimentalmente. En el caso de Nate: mejor tarde que nunca (juego de palabras con la frase norteamericana: “better late tan never”, que en realidad se debería traducir como “más vale Nate que nunca”), llama la atención el enfoque que Disney, casa productora, brinda al personaje. Dentro de las aperturas y las correcciones políticas, ya se ha aceptado que hay una gran comunidad preadolescente que no duda en encontrar su identidad. Es irónico, aunque señal de cada época, que sesenta años después de haber despedido al actor juvenil Tommy Kirk al descubrirse su homosexualidad, ahora Disney la proclama sin reservas ni escándalos.


Por su parte, Tres meses es producción de MTV, firma que se ha dedicado a impulsar la música y los vídeos de ídolos musicales. Troye Sivan, joven de ascendencia sudafricana, asentado en Australia, influencer profesional, además de compositor y cantante, nunca ha ocultado su orientación sexual. La cinta viene a reafirmarla y aprovechar a los miles de fanáticos que le siguen. El personaje de Caleb es cínico en su actitud cotidiana, aunque en el fondo vive la incomprensión de su madre que lo ha rechazado desde siempre. No obstante, la situación no se convierte en pretexto para que el personaje se odie a sí mismo. Es 2011, cuando ya se iban dejando atrás los prejuicios, pero el temor por el VIH y el SIDA era mayor. Lo que enfatiza esta película es el deseo por vivir. Ambas películas ofrecen, a su manera, la búsqueda de la felicidad y el sentido de la familia como pilar de apoyo.

 

 

 

 

viernes, 11 de marzo de 2022

VIAJE EN EL TIEMPO

 

EL PROYECTO ADÁN
(The Adam Project)
2022. Dir. Shawn Levy.

         Luego de que un texto nos indica que es el año 2050 y que los viajes en el tiempo existen, aunque no nos demos cuenta, tenemos al piloto Adam (Ryan Reynolds), herido y siendo perseguido, mientras escapa hacia el año 2022. Ahí se encontrará con Adam, él mismo, con apenas 12 años (Walker Scobell). Mientras que el Adam adulto llora la pérdida de su mujer Laura (Zoë Saldaña) a la cual trata de rescatar en el año 2018, el Adam niño lleva un año de haber perdido a su padre Louis (Mark Ruffalo). Ambos unirán fuerzas para sobrellevar sus penas, alterar la historia, jugar (literalmente) con el tiempo. Luego de su colaboración previa en Free Guy: Tomando el control (2021), el maestro Levy se reúne con Ryan Reynolds para ofrecer una trama de ciencia ficción donde se dejan de lado todas las convenciones previas y teóricas que se han utilizado para explicar las divergencias, convergencias y desastres de los viajes temporales (si existieran).

         La cinta, entretenimiento absoluto con acción, enfrentamientos, naves fabulosas, villanas carcomidas por la ambición, en realidad se deja atrapar por la línea emocional. El encuentro entre un mismo personaje bajo dos edades distintas sirve para dejar claro el sentido de pérdida, la oportunidad de la redención, la necesidad de aprovechar el momento en que se está sobre la tierra. Hay una secuencia, donde Adam adulto enfrenta a su padre, científico, y le corrige una frase que Louis atribuye a los romanos (“Disfrútate a ti mismo”), pero que sabe perteneciente a la letra de una canción de 1949 (que Woody Allen utilizó con fantasmas en su magistral Todos dicen que te amo, 1996 para subrayar la necesidad de gozar la vida). Ese momento sirve para establecer el sentido real de la cinta: aunque nunca vemos cómo es el mundo de 2050, una referencia a Terminator permite imaginarlo. La búsqueda de Laura por Adam adulto (que ocurre en el tiempo menos imaginado) viene a ser el Orfeo que desea a Eurídice, pero que dictamina la fuerza del destino: lo que será, será. El juego de pelota entre Adam niño y Louis sella el amor filial.

         Si en Free Guy teníamos a un tipo viviendo dentro de un mundo de videojuegos, con una existencia totalmente aparente, y la serie de cintas sobre Una noche en el museo nos hablaba de un mundo oculto detrás de las paredes, donde la historia revivía por sus personajes con todo el tono fársico posible, o en Gigantes de acero los pleitos entre robots, como deporte extremo, ofrecían otra visión del mundo interior de su personaje principal, refugiado en ellos como alter egos, ahora el maestro Levy juega conjuntando tiempos y personas: habla de los cambios que sufrimos como personas por las edades que vamos experimentando, las imágenes equivocadas que construimos sobre los demás, el olvido de los momentos gratos o la restricción que uno se impone para tornarlos gratos. Su cine, lejos de quedarse en la mera diversión, ofrece ideas, dimensiona a sus personajes, e insiste en los roles familiares.

El realizador Shawn Levy con Ryan Reynolds



jueves, 10 de marzo de 2022

ES EL AMOR

EL HILO INVISIBLE
(Il filo invisibile)
2022. Dir. Marco Simon Puccioni.

         Este matrimonio es una farsa -expresa Paolo (Filippo Timi) al enfrentar a Simone (Francesco Scianna), quien ha sido su pareja por veinte años, y del cual se ha enterado que le es infiel. Ambos han criado a Leone (Francesco Gheghi), un joven de 16 años, cuyo proyecto en una de sus clases de la preparatoria consiste en narrar la historia de su familia por medio de un documental. Así inicia (y luego terminará) la película ya que es el recuento de esta relación. Ambos utilizaron un vientre subrogado y, gracias a un “coctel” de sus espermas, pudieron tener a Leone. Cuando llega el momento en que la ley exige que se aclare quién es el padre biológico, la trama toma otro rumbo. En sí, la cinta, una deliciosa comedia con sus tonos de farsa y drama, viene a ser la demostración de ese hilo invisible que une a los miembros de una familia: es el amor.

         Paolo dejó de lado su carrera como arquitecto para dedicarse a la venta de muebles y cocinas; Simone es restaurantero, especialista en vinos. La madre fue una norteamericana que permitió el uso de su cuerpo como gestador. Leone ha crecido con todo el afecto y cuidado de sus padres sin que haya problemas graves. La trama se centra en Leone, adolescente con deseos heterosexuales, ejemplo de todos los estereotipos posibles (sobre todo: al ser hijo de una pareja gay, lo más seguro es que él también tenga esa orientación). Al conocer a una chica francesa, se enamora e inicia una relación. Su mejor amigo es también su confidente. Leone vive una existencia prácticamente perfecta hasta que ocurre el rompimiento de la relación parental.

         Sin embargo, la cinta mantiene su tono de buen humor. Dentro de la ruptura amorosa, hay algo que los une (ese hilo que no se ve, pero que es inmanente a ellos). A pesar de las posibles venganzas, lo que más importa es la estabilidad del hijo: símbolo de su relación, fruto de su pasión emocional. La curiosidad que levanta Leone hacia su novia hace que ella le pregunte si alguna vez tuvo dudas sobre su sexualidad. Leone le comenta que preguntó a sus padres cómo sabría si era gay, a lo que le respondieron que si lo fuera no estaría preguntando. Son estos toques finos, dispersos en la trama, los que le dan esa sensación de frescura y naturalidad al significado de familia. A pesar de que sigan los cuestionamientos y las objeciones, el núcleo familiar se define por el amor entre sus miembros sin importar raza o género (entre otros elementos). Aún si existen rupturas, lo importante es la esencia que une: el hilo invisible.

El realizador Puccioni con sus estrellas: una cinta deliciosa...



 

         

viernes, 28 de enero de 2022

DEUDA

 

UN HÉROE
(A Hero / Ghahreman)
2021. Dir. Asghar Farhadi.

         Rahim (Amir Jadidi, magnético) está en prisión por un adeudo económico. Al no poder pagar a un usurero, consiguió el dinero con una persona cercana con la cual tampoco pudo cumplir, por lo que, enojado, su acreedor lo denunció a la policía. Ahora le han dado dos días de libertad provisional para buscar la manera de cerrar su deuda y evitar el retorno a la cárcel. La mujer que ama, Farkhondeh (Sahar Goldust), ha encontrado una bolsa con 17 monedas de oro. Rahim piensa que, al venderlas, podrá cubrir su adeudo. Sin embargo, el equivalente no alcanza, por lo que, en un arranque de honestidad, decide buscar a la persona que perdió esa bolsa y devolver las monedas. Su acto altruista lo lleva a ser considerado un héroe, una persona honesta, aunque la versión que narra no está basada completamente en la verdad, por lo que, más adelante, se creará otro conflicto.

         El realizador iraní Farhadi, al cual debemos, al menos, dos obras importantes (Una separación, el viajante), nos ofrece un cuento moral, donde el personaje principal se debate entre alcanzar su libertad, salir de compromisos y poder casarse, contra el cuidado de su reputación y el honor familiar. Además, se ofrece una curiosa visión acerca de la realidad penitenciaria en Irán, al permitirse que los reos puedan tener tiempo para ir arreglando sus asuntos. El hecho principal del pago de una deuda se convierte en acto político. Los carceleros piensan en la buena imagen que se está mostrando de uno de sus integrantes. Una sociedad de beneficencia decide aportar la cantidad requerida por Rahim para alcanzar su libertad. No obstante, los términos y la narrativa que elige el sistema penitenciario no está dentro de la verdad absoluta. Al enterarse de los problemas que se van suscitando, la sociedad decide no apoyar a Rahim, pero usar el dinero para apoyar a un reo que está condenado a muerte. Se van mostrando las manipulaciones externas al personaje para lograr fines muy particulares.

         Rahim tiene el problema de que no puede hacer muy enfática su relación con Farkhondeh porque es hombre divorciado. Por otro lado, su acreedor, enojado ante la fama que va adquiriendo de héroe, toma decisiones que solamente perjudican a Rahim. Esta forma de incluir los rasgos de idiosincrasia nacional, de una forma que aparentemente es simple, en realidad permite al espectador adentrarse dentro de un espíritu de etnia. Las reacciones y los actos que se van realizando por Rahim y la gente que está a su alrededor dan lugar a otro tipo de reflexiones sobre mentalidades distintas a nuestro sentir occidental. Algo semejante a lo que se ha visto en otras cintas de Farhadi, o los contrastes inesperados del cine iraní que, de pronto presenta una modernidad inimaginable o un respeto absoluto a la tradición. Además de un reparto muy competente, estamos ante un guion con estructura fascinante y envidiable.

El director Asghar Farhadi, en Cannes 2021



sábado, 1 de enero de 2022

REFLEJO

LA HIJA OSCURA
(The Lost Daughter)
2021. Dir. Maggie Gyllenhaal.

         Leda (Olivia Colman, magistral) es una maestra de literatura comparada, ahora de vacaciones en una isla griega. Su tranquilidad se ve interrumpida por una familia vulgar y ruidosa que llega a la hermosa playa donde descansa. Leda es una mujer callada y directa en su trato: cuando una de las personas de esa familia le pide que mueva su silla y sombrilla, ella se niega, provocando cierta fricción. Leda, sin embargo, centra su atención en otra persona del grupo: una joven Nina (Dakota Johnson) quien cuida de su hija pequeña, la cual de repente se pierde. Leda se incorpora a la búsqueda y la encuentra, aunque se queda con una muñeca que tenía la niña. La mujer recuerda su propia juventud y las experiencias como joven madre que se sentía atrapada en una realidad que le era incómoda…

         Basada en una novela de la popularísima, enigmática Elena Ferrante, tenemos el retrato de una mujer contradictoria que no puede disfrutar de la maternidad. Su rol no puede aceptar la pasividad, su intelecto la lleva a cultivar sus dones. La mujer solitaria de 48 años recuerda cuando era la emergente gran traductora de Auden y Yeats al italiano, aparte de maestra reconocida. El reflejo de su propia existencia en la figura de la joven Nina, con niña necia y mimada, cuya añoranza por la muñeca perdida la ha vuelto insoportable y llorona. Lo que la cinta nos ofrece es la reflexión sobre una existencia. Leda decidió alejarse de su familia y cuando Nina pregunta cómo se sintió, la respuesta es “fue asombroso”.

 Dakota Johnson (Nina) y Olivia Colman (Leda) en la playa

         Leda revive sus experiencias a través de una mujer común y corriente, más instintiva que intelectual. El deseo de una vida libre, de no tener ataduras, de gozar del sexo extramarital sin culpa, de compartir su cuerpo con un hombre que la satisface, además, intelectualmente, es lo que la ha llevado a este momento en su vida, cuando, de golpe, aparece un recuento inesperado de su propia vida. Se confiesa como “madre antinatural”. No es un monstruo, simplemente una mujer que está consciente de sus potencialidades que no desea perder. Los caprichos de una hija que se torna posesiva y necia queda como motivo para caer en otras alternativas más satisfactorias.

Jessie Buckley (Leda, joven) como madre contradictoria

         La hija oscura es el debut como directora de la actriz Maggie Gyllenhaal, miembro de una dinastía ejemplar del cine (el padre Stephen, el hermano Jake, el esposo Peter Sarsgaard), quien demuestra mano firme, sentido claro de sus intenciones como cineasta que desea hablar sobre la condición femenina. Leda, mujer que disfruta del crecimiento intelectual, sus logros que dan pie a otras satisfacciones más allá del reconocimiento académico, dentro del ámbito placentero. Nina, mujer que desea algo más que una vida monótona, al lado de un marido machista y controlador, deseosa del sexo prohibido, cuyo hartazgo de una niña demandante la lleva a medidas riesgosas.

         La cinta tiene a Olivia Colman como intérprete que se encuentra todo el tiempo frente a la cámara, demostrando su calidad histriónica. Su aspecto físico le permite compartir esa dureza de ánimo y ese deseo secundario maternal. Jessie Buckley es quien interpreta a la joven Leda, madre de dos niñas en su momento emergente como académica notable dentro del ámbito de la traducción, cuyas decisiones normarán una vida que, de cualquier manera, no le permitirán el arrepentimiento, sino la reflexión: sus acciones no la llevaron a una negación de una habitación propia, de un espacio de libertad…

La directora Maggie Gyllenhaal en plena pandemia y rodaje