domingo, 25 de octubre de 2020

ENTRE UN PERRO Y EL MUNDO

 

1.-MI PERRO TONTO

(Mon chien stupide)

2019. Dir. Yvan Attal.

 

         Henri (Yvan Attal) es un escritor que tuvo un éxito literario un cuarto de siglo atrás que le permitió tener muchas comodidades, como la enorme casa donde vive ahora junto con su mujer y cuatro hijos. Desde entonces, solamente ha podido publicar novelas sin importancia y guiones de películas de baja calidad. Culpa a su familia porque las responsabilidades le han evitado tener la tranquilidad de años atrás cuando, en Roma, pudo producir su gran creación. Todos los hijos viven en casa: el mayor no hace nada y pasa el tiempo inmerso en las drogas. La hija, igualmente, tiene novio y solamente exige dinero. Uno de los hijos menores le gusta surfear y desea continuar con el deporte en su vida. El otro es brillante, pero su activismo social lo mete en problemas. Una noche encuentra en su jardín a un enorme perro gris, babeante y apestoso que toma posesión de la casa. Le nombra “Estúpido” y lo adopta contra las quejas de su mujer. La llegada del perro será el inicio de una transformación completa en su cotidianidad: los hijos se irán alejando, la esposa lo abandonará, para que su soledad sea la mejor consejera.

         Basándose en una novela del norteamericano John Fante (1909 – 1983), publicada póstumamente en 1986, estamos ante una deliciosa representación del proceso creativo. Es el cínico sentido del humor que Attal explota en su personaje, lo que le da mayores fundamentos a lo que sería otra comedia de rupturas familiares. Henri toma de manera casual, pero objetiva, la partida de cada uno de sus hijos. Entiende que la rutina les ha enfrascado en disputas y dependencias que no les ha permitido crecer. Además, su constante queja del bloqueo en su inventiva e imaginación, soportan indirectamente la aceptación de la desbandada. De la misma manera, el amor que siente hacia su mujer, se ha debilitado por su falta de solidaridad.

         Cada hijo es un caso especial. La dependencia en las drogas o los proyectos fallidos. Las relaciones sentimentales tortuosas. Uno que se aprovecha de la madre, también con estudios literarios, para que le escriba ensayos que son mal calificados por evidente fraude. El más brillante es el más preocupado socialmente por lo que su activismo le lleva a juicio y cárcel temporal. Cuando la esposa decide también dejar al marido, no queda más que el perro, elemento que servirá para que el escritor realice una introspección, examine su vida previa y presente, para que todos esos elementos permitan que termine el bloqueo. Al final del día, cada uno de los integrantes de esta familia habrán encontrado un camino para su satisfacción individual.

El director, guionista y actor Yvan Attal



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2.- DOS/UNO

      (Two/One)

      2019. Dir. Juan Cabral

         La brillante ópera prima del argentino Cabral hace su propia interpretación de la globalización y de cómo una persona puede tener su equivalente al otro lado del mundo: a pesar de las diferencias raciales o de estilo de vida, las relaciones sentimentales o afectivas son iguales en cuanto a sus efectos sobre lo cotidiano: ahí estriba la realidad. Kaden (Boyd Holbrook) es esquiador en Canadá y se está preparando para competir en las Olimpiadas de Sapporo 2018. Khai (Song Yang) vive en Shanghai y trabaja para una firma publicitaria donde un ascenso le llevará hasta Tokio. Kaden reencuentra a su novia de años atrás que ahora está casada y tiene una hija. Khai conoce a una mujer que entra a trabajar en su firma. Cada uno vive situaciones parecidas en sus vidas. Cuando uno duerme, el otro despierta: algo natural que se explica por las diferencias de horarios.

         La cinta irá narrándose de manera alterna: paulatinamente se irán encontrando los paralelos en las vidas de estos hombres diferentes físicamente, diversos en sus actividades, emocionalmente iguales. En algún momento, el padre de Khai le dice que “no hay que confundir las pequeñas coincidencias con el destino”. Khai ha conocido previamente a su amada Jia (Zhu Zhu) gracias a un sitio donde los exnovios resentidos y vengativos publican fotos audaces de sus anteriores relaciones y le llama la atención: a los pocos días llega Jia a su vida. Kaden reencuentra a su exnovia de una década atrás, Martha (Dominique McElligott), gracias a una foto que le toman sin que se dé cuenta y que aparece en el periódico local. Ella le llama para concertar una cita. Cada relación tendrá sus obstáculos: Martha es casada, Jia levanta celos y sospechas en Khai.

         La cinta nos permite cuestionar si Khai está soñando a Kaden o viceversa. Khai se pregunta sobre las pequeñas cosas que de pronto olvidamos o que creemos haber hecho. Ante el divorcio del padre de Kaden, con 70 años a cuestas, quien ya no valora la presencia de su esposa, el padre de Khai le comenta que nunca se sintió más solo que en el día de su boda. El joven reflexiona y responde que uno se siente solo porque no ha encontrado al otro. Y es precisamente el encuentro accidental que se da entre Kaden y Khai que pondrá todo en jaque: los complementos se unen para que sus semejanzas los aparten. Es lo que sucede a cada momento, en todo el mundo: las diferencias nos unen.

El director Juan Cabral



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