PEQUEÑOS DETALLES
(The Little Things)
2021. Dir. John Lee Hancock.
Joe “Deke” Deacon (Denzel Washington) es un policía del condado de Kern, en California, al cual le ordenan que viaje a Los Ángeles para recolectar cierta evidencia para un juicio. Ya en la ciudad, el detective Jim (Rami Malek) lo involucra en el caso de un asesino en serie que ya ha cobrado las vidas de cuatro víctimas. Deke tiene otro caso semejante, no resuelto, que al obsesionarlo lo llevó a perder su matrimonio, su salud y hasta el puesto que lo obligó a retirarse al condado donde trabaja. Este caso despertará los fantasmas de su pasado.
Situada en 1990, la película se inserta en las variantes modernas del género negro. Los detectives apasionados por su trabajo, que olvidan sus compromisos y relaciones personales con tal de ser eficientes en su trabajo y cumplir con la justicia. El elemento de la ciudad como escenario donde se mezclan las perversiones con la aparente tranquilidad inocente. Está presente la mirada aguda y responsable del detective que encuentra pistas y probables soluciones en los pequeños detalles que usualmente el criminal olvida o a los cuales no le ponen la atención debida por lo que sirven como factores de delación. También está el posible criminal cínico y extremo: en este caso, un técnico de refrigeración, Sparma (Jared Leto), que se torna en principal sospechoso cuya actitud es descarada pero su culpabilidad difícil de comprobar.
El hecho de que suceda en los inicios de la última década del siglo XX permite que la tecnología no sea salida fácil para respuestas forenses, además de que la falta de celulares hace necesario el uso de las casetas telefónicas y el tiempo pueda alargarse para establecer el suspenso. La atmósfera es oscura en sentimiento, pero luminosa visualmente: tiene una excelente fotografía de John Schwartzman (Mundo Jurásico, El sorprendente hombre araña). El reparto estelar consiste en tres ganadores de Óscares que comprueban que fueron inmerecidos en dos casos (Leto y Malek, a quienes les faltaba tiempo para demostrar su calidad; aquí el papel le queda grande a Malek y Leto se sobreactúa) y solamente la presencia de Washington es lo que avala a la película. Es el tipo de personalidad auténtica y extraordinaria; actor creíble y contenido.
Y
sin embargo, a pesar de las cualidades (y limitaciones actorales) mencionadas, la cinta es fallida. No
alcanza a emocionar al espectador porque resulta dispersa en cuanto a los
distintos casos que se tratan. Hay algunas situaciones que quedan en el aire y no
terminan siendo tan contundentes para satisfacer al espectador. Todo el
suspenso y las expectativas que se van construyendo desde el inicio de la cinta
se van perdiendo luego de la mitad de la trama (por ejemplo, hay una secuencia ridícula
entre el detective Jim y Sparta). Se entiende que la tendencia del nuevo cine
negro resida en las complejidades de trama así como en giros inesperados para
la sorpresa final, pero aquí no llega a convencer.
El director John Lee Hancock





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