¿HEMOS PERDIDO PARA SIEMPRE?
(Are We Lost Forever)
2020. Dir. David Färdmar.
Hampus (Jonathan Andersson) y Adrian (Björn Elgerd) están en la cama, discutiendo el final de su relación. Adrian no esperaba el anuncio de que le va a dejar luego de tres años. Así comienza una película que irá mostrando las distintas etapas del rompimiento sentimental. A pesar de los problemas, también están los recuerdos (un vídeo en las playas californianas cuando ambos iniciaban su noviazgo). Luego viene un reencuentro para la devolución de libros y discos. Más adelante, otro reencuentro que llega al sexo y al cuestionamiento por Hampus de que Adrian no fuera tan ardiente cuando estaban juntos. La siguiente y difícil verdad para Adrian será el hecho de que Hampus haya entrado en una nueva relación.
Con personajes perfectamente delineados, hombres que se definen con precisión acorde con sus reacciones y sentimientos, se va desarrollando una cinta que retrata un proceso que ha sucedido en infinidad de ocasiones, para todo tipo de pareja. Adrian comenta a un amigo que el sexo ya se había tornado rutinario, pero más importante era que él le había sido infiel y que su condón se había roto, con el resultado de que habían dejado de tener relaciones. La decisión de Hampus, como la persona pasiva en esta relación, era justificable al no encontrar respuesta para sus necesidades eróticas y requería, entonces, seguir adelante. La extrañeza de Adrian ante su actitud es natural para quien lleva usualmente el control de pareja bajo la idea de que todo funciona a la perfección y que su amor no ha disminuido.
Ante la negativa de Hampus, luego del primer reencuentro, para acompañarlo a tomar una copa, la reacción de Adrian es ir con un anterior conocido para tener sexo casual, directamente, así sin mayor preámbulo. Una llamada, entre lágrimas, sirve para comentarle a Hampus que valora que no haya cambiado su estatus en Facebook: algo que pudiera parecer tonto y sin importancia para algunas personas, viene a significar mucho para otras. El segundo reencuentro que Hampus provoca indirectamente al visitar un bar donde acostumbraban asistir, lleva a una nueva conexión sexual que confirma el control de Adrian al no permitirle a Hampus un papel activo. Ahí es donde ambos vuelven a sacar sus propias limitaciones y recriminaciones.
La
nueva relación de Hampus traerá como consecuencia que Adrian busque también una
nueva pareja. Serán los pasos que llevarán a la ruptura final aunque nunca dejará
de haber amor entre ellos porque siempre quedarán huellas, trazas, recuerdos. La
cinta, producción sueca filmada en Gotemburgo, con un ritmo que se equilibra
entre pausado (para los momentos oscuros) y ligero (para el tiempo del goce),
surgió como extensión de un cortometraje que solamente mostraba la discusión
inicial sobre la separación. Ahora todo se complementa porque cierra ciclos,
mantiene recuerdos, pero subraya la fragilidad de las relaciones humanas: sobre
todo, por aquello que perdemos.
El director David Färdmar con sus actores





No hay comentarios:
Publicar un comentario