domingo, 13 de diciembre de 2020

FOTOGRAFIAR LA IRRACIONALIDAD

 

CAMILLE

2019. Dir. Boris Lojkine.

         Camille Lepage (Nina Meurisse) fue una fotógrafa francesa (1988 – 2014) que decidió dedicarse a los conflictos de la guerra civil ocurrida en la República Centroafricana, en los primeros años de la segunda década de este siglo. Primero la encontramos como fotógrafa incipiente que desea ser reportera de guerra y se acerca a los grandes personajes de dicha profesión para recibir consejo; luego la vemos en Bangui, la capital del país, creando amistad con varios estudiantes que la van introduciendo hacia la realidad en que están sumergidos a su pesar, además de entablar lazos con otros periodistas que se encuentran en la misma misión que ella.

Solamente encuentra violencia. Hay quejas contra el régimen musulmán, por lo que sucede un golpe de estado que produce el cambio de bando. Sin embargo, Camille cree en la bondad del ser humano, en que deben existir sentimientos nobles, pero le toca atestiguar el “ojo por ojo”. Se acerca a la población y le preocupa la miseria tanto moral como económica, además del peligro constante, de la posible e inmediata pérdida de la vida. Consigue que la revista “Liberatión” le encargue y compre fotos del conflicto. Hay un intermedio: Camille retorna a su pueblo natal Angers, para visitar a su madre y hermano por las fiestas de fin de año. La vemos en una discoteca junto con una amiga que le pregunta sobre su vida amorosa, a lo cual ella responde que es nula. En algún momento, Camille mira a su alrededor. A la gente feliz, bailando, indiferente hacia el dolor que existe en muchos otros confines de la tierra y regresa al África donde luego encontrará el final de su vida.

Camille es el segundo largometraje del documentalista Lojkine, quien siempre se ha interesado por la temática de la opresión en el tercer mundo. Nos presenta una radiografía indirecta de la mujer reportera, entregada a una causa. De manera elíptica, anticipando el destino que tendrá la mujer, al inicio de la cinta muestra a unos soldados franceses deteniendo a un camión que lleva cinco cuerpos: se muestran los pies blancos al lado de la contrastante piel de los otros. Con escenas cortas que muestran su acercamiento hacia los jóvenes idealistas por un país que ofrezca porvenir, luego vive el descubrimiento de cómo uno de ellos alcanza el poder con la venganza en sus ojos. Aparte, convive con la madre de una estudiante, ejecutada por el simple hecho de tener un nombre musulmán, sin serlo. Así se da cuenta de la frágil existencia y de la desigualdad en el mundo.

Camille Lepage (1988 - 2014) en la vida real

La cinta propone una mirada al personaje que aporta lo que está dentro de sus posibilidades para despertar la conciencia del mundo. La cinta recrea momentos que luego se insertan con las fotografías reales que mostraban la cruel realidad en esa parte del mundo. Camille estaba convencida de que no tenían el objetivo de despertar el morbo (al mostrar las consecuencias de la brutalidad o los cuerpos destrozados por la ira incontrolable), sino de informar a un posible espectador y hacerle un llamado a su propia reflexión, a incitar esa bondad humana en la que tanto creía. Por desgracia, cayó víctima de esa violencia que despreciaba.

El director Boris Lojkine





 

 

        

 

        

sábado, 12 de diciembre de 2020

NOS ESPANTA

 CUIDADO CON LO QUE DESEAS (2020, Dir. Agustín Tapia) es otro intento de realizar un cine de terror al estilo Hollywood pero con recursos nacionales, que llamó la atención de Cinépolis y NETFLIX, ya que es un relato fácilmente consumible y, por lo tanto, desechable. Tenemos otra mezcla de influencias y admiraciones de cintas y realizadores del pasado, en el relato de una pareja con su hija de ocho años y el hermano del marido. La cinta muestra los intentos de cada uno de los adultos por eliminar a los otros y se convierte en una sucesión de giros narrativos bastante predecibles. Al inicio de la película se coloca una trampa de cacería y ya sabe el espectador que alguno de los protagonistas caerá en ella. Un reto de cruzar por un tronco ya viejo sobre una altura peligrosa, de antemano anuncia que nadie se caerá, que no pasará nada, salvo que el tronco se despedace antes de que pueda haber una fatalidad, porque apenas lleva pocos minutos la película Un grave problema es el antipático reparto, donde sobresale una niña que destila falsa dulzura (que la hace parecer bobita como ocurría con María Gracia en “La sonrisa de la virgen”) porque se une a la “naturalidad” más artificiosa que se puede encontrar en el cine nacional, y para contrastarla, como dato “ingenioso” es que le gusta ver cintas sangrientas en su IPad y es testigo, sin jamás intervenir, de las oscuras intenciones de sus mayores. El truco comercial es una pequeña marioneta que se llama “Hellequín”, ya que su aspecto es de arlequín, pero que en la más abierta mirada deseosa hacia Hollywood (¡Salve, San Guillermo del Toro! ¡Llévanos a tus redes gringas!) se usa el prefijo “Hell” (o sea, infierno, ¿verdad?) para nombrarlo, y en la más absurda contradicción, cuando se le piensa malvado, en realidad salva almas (o eso se dice). La niña canta canciones que le transmite el muñequito con las letras muy elaboradas y uno desea que ese cuidado hubiera estado en los diálogos que suenan a doblaje de película norteamericana. Lo mejor es que Netflix te da la opción de ir adelantando y no desperdiciar el tiempo. Bajo su riesgo, aunque sé que habrá muchos que quedarán fascinados con ella: algo de esperarse y respetarse. La película nos espanta, porque hace que nos alejemos lo más pronto de ella, para olvidarla.


jueves, 10 de diciembre de 2020

DEPREDACIÓN SEXUAL

 

EL CAZADOR

2019. Dir. Marco Berger.

         Ezequiel (Juan Pablo Cestaro) es un joven de quince años que se acaba de abrir a su naturaleza homosexual. Busca entre sus compañeros a alguien que comparta su orientación o va a los parques donde observa a otros jovencitos. Cierto día se fija en un adolescente, Mono (Lautaro Rodríguez), mayor que él, quien corresponde a sus miradas. Intercambian teléfonos y Ezequiel le invita a su casa ya que se encuentra solo porque sus padres andan de viaje. Así inicia su intimidad. Mono le invita a pasar un fin de semana en la casa de su primo Chino (Juan Barberini) quien les deja solos por irse a ver a su novia, por lo que tienen relaciones sexuales. Al volver a casa, pasan los días y Mono desaparece. Luego, Ezequiel recibe un vídeo que le manda Chino con imágenes de su noche con Mono. Es una extorsión, ya que se trata de un negocio de vídeos de pornografía infantil: para evitar que salga a la luz, le pide que le consiga otros jovencitos para repetir las mismas acciones que Mono realizó con él. Ezequiel comienza a seducir a Juan Ignacio (Patricio Rodríguez), un niño de catorce años que parece presa fácil.

 Inicia la seducción de Ezequiel por Mono

         Séptimo largometraje (aparte de cortometrajes y documentales) de uno de los mejores directores argentinos contemporáneos, cuya obra ha incidido en diversos aspectos de la temática gay. En este caso se dedica al tema de la trata de personas y de la pornografía infantil, aunque de manera indirecta. Ezequiel es víctima que debe transformarse en otro depredador que lo sedujo para tornarse en “cazador” de seres inocentes. Tal como le explica Chino, cuando se abre de capa, Mono ya está muy grande para seguir encontrando posibles presas que puedan ser seducidas. Se requiere de jóvenes que tengan la capacidad de atraer a otros menores de edad, sensibles e inocentes. Ezequiel tiene quince años y, según confiesa a Mono, apenas lleva dos meses de haber tenido su primera experiencia homosexual. Está consciente de su orientación y busca su satisfacción. Al seducirlo, Mono no está corrompiendo, sino satisfaciendo un deseo. Ezequiel, por su parte, tiene en la mira a un muchachito inquieto por su identidad sexual pero virgen todavía.

 El nuevo cazador en la realidad con la imagen de su propio cazador

         Una toma muestra a Ezequiel tras un vidrio en el cual se refleja, sobrepuesta, la imagen de Mono: es el cambio de estafeta en su carrera de seducción. Sin embargo, contra la frialdad de Mono, Ezequiel se ha enamorado (y luego sabremos que es correspondido por Mono) y en su mente está el romanticismo propio de la edad. Las cosas cambian cuando entra la conciencia de su encomienda. La cinta es una reflexión sobre este tipo de explotación clandestina patrocinada por la perversión y los intereses comerciales. Chino le hace ver a Ezequiel que es material que va hacia las zonas oscuras de internet y a diversos países extranjeros.

Ezequiel, nuevo cazador, con su presa, el tierno Juan de 14 años

         No obstante, para quienes conocemos la obra de Berger, este “Cazador” resulta ser menor si se le compara con sus cintas previas. Está algo desequilibrada en su narración porque ofrece más tiempo a la experiencia de Ezequiel para resolver de manera algo abrupta su problemática posterior. Es interesante por todo el proceso que se muestra y no llega a ser gráfica, ni permite planos gratuitos. Mono y Ezequiel están muy bien construidos y vienen a ser los personajes más sólidos de la película que se descompensa más adelante. Muy alejada de la obra maestra de Berger que es Ausente (2011), con la cual ganó el Teddy en el Festival de Berlín, donde se mostraba a un adolescente obsesionado por un profesor que lo rechazaba, al cual luego acosaba, para convertirse, por su accidental muerte, en sentimiento de pérdida. O de la extraordinaria Hawaii (2013) donde el acercamiento entre dos hombres muy distintos provocaba que se aceptaran y consumaran su deseo sexual, algo semejante a otras de sus cintas (Plan B, Un rubio, Taekwondo). Siempre existe una tensión sexual que debe terminar en la consumación. Ahora, El cazador nos lleva a otro plano donde prevalece la conciencia y la autoinmolación.

El realizador Marco Berger



domingo, 6 de diciembre de 2020

AMORES FÓSILES

 

AMONITA

(Ammonite)

2020. Dir. Francis Lee.

         Mary Anning (Kate Winslet) ha seguido los pasos de su padre en la búsqueda de fósiles marinos, en las costas de Lyme Regis, en Dorset. Ahora, ya cuarentona, ha adquirido cierto prestigio, pero vive con su madre y tiene una tienda donde vende productos para turistas que le permite sobrevivir. Un día llega Roderick Murchison (James McArdle) quien le pide que le permita acompañarla y verla trabajar. Mary, siempre reservada y de modales ásperos, accede bajo reservas. El mismo Murchison le pide dejarle a su esposa Charlotte (Saoirse Ronan), quien se encuentra delicada de salud y requiere del clima del lugar, para que le acompañe en sus búsquedas. Un fuerte resfriado hace que la mujer sea atendida por Mary en su propia casa. Paulatinamente, la distante relación entre las mujeres irá tomando otros matices hasta llegar a la sexualidad.

         Estamos ante una ficción sobre dos personajes que existieron. Mary Anning fue la primera mujer considerada como paleontóloga en Inglaterra y Charlotte Murchison fue su amiga, ya que compartieron los intereses sobre la búsqueda de fósiles. No hay evidencia de que su relación fuera lésbica, ni tampoco Charlotte era menor en edad que Mary, como se muestra en la película. Charlotte tuvo una relación muy cercana con su marido, además de que Mary concibió varios hijos en la vida real. Sin embargo, estamos ante una ficción cinematográfica.

         En esta reinvención de situaciones y de personajes, se habla de los sentimientos reprimidos y de sus vías de escape. Sin importar cuál fue la realidad, el discurso fílmico nos lleva a una época de limitaciones y estrictas moralidades que no dejaban la salida de deseos ni emociones. Las amonitas son fósiles que se encuentran incrustados u ocultos dentro de rocas y requieren de un trabajo especial, con cuidado, entrega y amor por el oficio, para salir a la luz. Las dos mujeres de esta ficción no pueden dejar aflorar sus sentimientos por temores sociales (se sugiere que Mary tuvo una primera posibilidad de liberar su lesbianismo con una mujer mayor de su localidad; en una velada musical a la cual asiste junto con Charlotte, mira a esta platicar con esa mujer y se abre una angustia en su corazón) o expresar sus deseos por el comportamiento que debe tener una buena esposa (Charlotte es dominada por su esposo, y sufre de “melancolía” que, en realidad, era represión sexual: por la noche ve desnudarse a su marido, antes de que entre en el lecho, pero al querer insinuársele, el hombre la rechaza).

         Entonces, la cinta se dedica a ir liberando estas sensaciones y deseos como si fuera el trabajo que se realiza sobre una roca que contiene amonitas. El uso de dicha metáfora sirve para que el realizador haga su propuesta sobre el significado que “profunda amistad” tiene en los textos biográficos del pasado. Las condiciones del lugar y tiempo que tienen ambas mujeres, además de las acciones que van suavizando a la agreste Mary y a la necesitada Charlotte.

         El director Francis Lee, congruente con sus intereses expresivos, nos había ofrecido otra cinta, pero sobre homosexualidad masculina, llamada Tierra de Dios (God’s Own Country, 2017) donde un campesino tenía que satisfacer  sus necesidades sexuales buscándolas lejos de la granja y de su familia. La llegada de un emigrado rumano a trabajar en el lugar permitía las condiciones para darle sentido a lo que antes era simplemente fisiológico. Ahora es el mar, en lugar de la tierra. Es una mujer que está cercada por sus circunstancias. La llegada de una dama joven y gentil le permite abrirse al placer antes negado que devendrá amor.

El director Francis Lee



 

        

DELICIOSO TERROR

 

FREAKY: ESTE CUERPO ESTÁ PARA MATAR

(Freaky)

2020. Dir. Christopher Landon.

Un prólogo, que indica que es miércoles 11, nos muestra a dos parejas de jóvenes que pasan la noche en la casa de una de las muchachas. Platican sobre una supuesta leyenda urbana acerca de un asesino en serie al cual apodan “El carnicero de Blissfield” que aparece cada cierto tiempo, según sea la versión que se cuente. El carnicero (Vince Vaughn) llega de improviso y mata a los cuatro jóvenes, no sin antes llevarse una legendaria, e imaginaria, daga azteca llamada “La dola”. El jueves 12 conocemos a Millie (Kathryn Newton), una chica con madre alcohólica y viuda, además de una hermana que es policía. Millie sacrifica fiestas y vive encerrada en sí misma por apoyar a su madre y por el dolor de la pérdida de su papá. Sus mejores amigos son la chica de color Nyla y el joven abiertamente gay Josh. Millie sufre el acoso de sus compañeros y hasta de un maestro que no la tolera. Ella está enamorada del joven Booker quien la apoya en clase. Millie tiene el rol de mascota del equipo de futbol americano y en la noche, luego de un juego, se queda esperando a su madre para que la recoja. Entonces aparece el carnicero y la ataca con la daga azteca, sin matarla. Ocurre entonces una transferencia de almas: Millie queda dentro del cuerpo del carnicero y éste pasa al cuerpo femenino. A partir de este momento, el hombre actuará como dulce adolescente y la muchachita se tornará en dura y atrevida criminal. El viernes 13 será el tiempo límite para que el intercambio de almas se realice o será permanente.

El realizador Landon, quien nos diera la entrañable Feliz día de tu muerte (2017), así como su secuela, donde le daba una vuelta de tuerca, dentro del cine de terror a la trama de Hechizo del tiempo (1993, Harold Ramis) donde una chica volvía a vivir su muerte de distintas maneras para volver a empezar el proceso nuevamente, ahora repite esta especie de ingeniosos “homenajes” mezclando las tramas de Un viernes de locos (2003, Mark Waters) y Viernes 13 (1980, Sean S. Cunningham) con mucha sangre pero una gran dosis de humor (hasta el prólogo sangriento recuerda a las cintas de Craven, Scream). Los argumentos se han repetido en infinidad de ocasiones pero lo que distingue su calidad ha sido el enfoque y, claro, el talento de sus creadores. El simple hecho de pensar que un asesino en serie que mide casi 2 metros, además de tener un físico corpulento, empiece a actuar de manera delicada y asustadiza, mientras que una jovencita de baja estatura y delgadita se torne en cruenta y sádica asesina, ya es subversivo, pero requería de actores que pudieran interpretarlos sin caer en la caricatura ni la superficialidad. Por suerte, tanto Vaughn como Newton son lo suficientemente contenidos, lo mismo que su capaz director.


 Vince Vaughn provoca la sonrisa, y en ocasiones, la carcajada. El actor no llega al afeminamiento exagerado ni cuando grita o debe esconderse en un baño de hombres o el momento en que Booker, ya enterado de su situación, le confiesa que siempre le ha gustado. Newton, por su parte, se transforma. Sin saber, con la mente del carnicero, quienes han sido sus enemigos, los despacha sin remordimiento y de manera bastante cruel. Es interesante notar que no se rompe ninguna ley moral ni mandamiento cristiano. Lo que realiza un cuerpo bajo otra conciencia es simplemente accesorio y no determinante. Es una producción de Blumhouse, que se ha distinguido por propiciar al género contemporáneo de horror, dirigido principalmente a los espectadores jóvenes, sin dejar de ser universal. Vuelve a suceder lo que ya es usual en el cine norteamericano en cuanto a la diversidad que da lugar a un comentario muy divertido: Josh y Nyla se encuentran ante el gigante criminal, sin saber que es Millie, y corren asustados mientras Josh le dice a Nyla: “tú eres negra y yo soy gay: tenemos todas las de perder”, considerando que estas minorías eran las primeras en morir en este tipo de películas antes de las correcciones políticas.

El director Christopher Landon



sábado, 5 de diciembre de 2020

RECONSTRUIR: REIVINDICAR

 

MANK

2020. Dir. David Fincher.

         Herman J. Mankiewicz (Gary Oldman) es alojado en una casa en el desierto californiano. Es 1940 y ha sufrido un accidente que le dejó con una pierna rota y debe de escribir el guion para la película con la cual debutará en cine el joven prodigio Orson Welles, triunfador en teatro y por la radio. Debido a su alcoholismo, el asistente de Welles, John Houseman, lo ha recluido en este lugar junto con una secretaria, Rita (Lilly Collins) para que tome su dictado, además de no permitir que beba ya que es alcohólico. Este será el escenario principal de la trama que tomará caminos hacia el pasado para que se conozcan las relaciones que Mank, como se le llama, tuvo con el magnate William Randolph Hearst y su amante, la actriz Marion Davies. El producto final será el guion que dará lugar a El ciudadano Kane, ahora considerada una de las joyas de la cinematografía mundial. Así, se rinde homenaje tanto a la película original como al personaje que la creó, utilizando una textura similar (es en un extraordinario blanco y negro digital), además de ciertas tomas que recuerdan a la inventiva fotografía de Gregg Tolland.

         Sin embargo, estamos ante una ficción sobre hechos del Hollywood de antaño. Se presentan anécdotas y datos que se trastocan en tiempo y personas. Un telegrama que Mank envió en la vida real a un escritor, aquí se le asigna a otro. Frases que se han adjudicado a diversos personajes con el paso de los años, aquí se escuchan en boca del jefe de la MGM. Se le rinde pleitesía a las acciones y la integridad de un escritor, pero adjudicando la libertad imaginativa y conveniente del cine. No es una reinvención de la realidad (para responder a la pregunta ¿qué hubiera sucedido si…?) como la crearan Tarantino (Érase una vez en Hollywood) o la serie televisiva de Ryan Murphy (Hollywood): más bien, es una reconstrucción en cuanto los elementos se adecuan y colocan para darle una continuidad para mayor entendimiento del espectador.

         La cinta nos narra tanto el efecto que otras personas tuvieron en Mank, como el magnate del periodismo Hearst y el poderoso jefe del estudio más prestigioso del Hollywood de los años treinta, la MGM, Louis B. Mayer, como el fracaso político del escritor: serán los puntos destacables. Ambos individuos servirían como inspiración para el personaje de Kane, por sus hechos, aspiraciones políticas, doble moralidad, desfachatez en la forma de mangonear tanto a público como a empleados. Mank insiste en que la actriz Marion Davies no fue el modelo de Susan, la amante de Kane en la cinta de Welles, y una secuencia de Mank lo subraya al enfrentarla con el guionista para que le exprese que le hubiera encantado poder interpretarse a ella misma diez años atrás, a lo que el escritor insistirá en negarla como musa. En cuanto al segundo tema, están los ideales políticos de socialismo del escritor: se muestra la contienda que en 1934 se tuvo para la gubernatura de California donde el radical de izquierda Upton Sinclair, perdió ante su opositor, gracias a la propaganda sucia y manipuladora que el mismo Hollywood propició desde el poder. La cinta sugiere que Mank fue el que dio la idea al mismo Thalberg, productor poderoso en la MGM para la realización de cortos que inspiraran el temor del pueblo hacia lo que se pensaba como tendencia comunista.

         Y finalmente, el alejamiento que Mank tuvo con Orson Welles cuando le exigió su crédito en la creación del guion de su película, cuando originalmente, por contrato, iba a quedar en la oscuridad para resaltar el genio del director que se encargaría de la adaptación. Welles aceptó, aunque reclamando que se estaba faltando a un compromiso. Mank, por su parte, aclaró que era el mejor trabajo que había realizado en su vida. Ambos ganaron el Óscar a mejor guion original. La cinta afirma que Mank no volvió a escribir nada luego de El ciudadano Kane, y aquí se aclara cómo la ficción fílmica se adecua a sus necesidades dramáticas, expresando falsedades. Mank vivió hasta 1953 y continuó adaptando o creando guiones para cine, tan importantes como la conmovedora biografía del beisbolista Lou Gehrig, en Ídolo, amante y héroe (Pride of the Yankees, 1942, Sam Wood) o la fábula mágica Su milagro de amor (The Enchanted Cottage, 1945, John Cromwell) y la excelente muestra de cine negro Silencio fatal (A Woman’s Secret, 1949, Nicholas Ray), por mencionar unas cuantas.

         Basándose en un guion de su propio padre, Jack Fincher, fallecido en 2003, David Fincher estuvo levantando su producción desde los años noventa, pero siempre se encontraba con dificultades para su realización, sobre todo por la insistencia en el uso del blanco y negro, algo que ningún estudio aceptó. Ahora, Netflix, luego de su éxito con Roma (2018) en blanco y negro, y por la aceptación de la serie de Fincher, Mindhunters, fue la única alternativa para que llegara a ser una realidad. La ventaja de pasarse por una popular plataforma le dará una gran posibilidad de una mayor cantidad de público que, de otra manera, no tendría en salas. La cinta está inmersa en hechos muy particulares que desconoce un público general. No hay gran acción. Es una cinta que expresa el sentimiento de una época, las inquietudes de un hombre que quiso diseccionar a la sociedad de su tiempo, con personajes reconocibles para cinéfilos de hueso colorado. El reparto, fuera de Oldman y Amanda Seyfried (como Marion Davies) o Lily Collins, está integrado por actores secundarios o incipientes. Es lo que está en su contra.

         ¿Y por qué la tenacidad en llevar este guion a la pantalla? Uno pudiera ver a Mank como una recuperación del héroe vencido por el alcohol que logra reivindicarse. Sin embargo, más allá de todo, se encuentra la alternativa de mostrar una metáfora del sistema actual de producción en Hollywood donde todo está controlado en una forma semejante a lo que sucedía en esos años. En la cinta se habla de cómo la MGM quiso comprar el negativo de El ciudadano Kane para quemarlo y que nunca viera la luz: era un contubernio entre poderosos como Louis B. Mayer y Hearst. En nuestros tiempos, la supremacía que ha alcanzado Disney al fusionar tantas empresas (quitar el “Fox” a la tradicional 20th Century en su logo; inmiscuirse en cuestiones de cierta dudosa moralidad en los discursos que produce o estrellas que apaga de la noche a la mañana) habla de la vigencia de este discurso en nuestros días. La misma Netflix se enorgullece de ser tan dominante, en su penetración mundial, que puede darse el lujo de hacer lo que desee con el producto que sale por su medio de comunicación. Si se fija, el logo de esta cinta es Netflix International Pictures.

David Fincher, tan espectacular como vacío, superficial y efectista en sus cintas previas, ha logrado la que es su mejor película en cuanto a que deja de lado sus truculencias y sus temas fácilmente taquilleros para ofrecer su reflexión sobre el mundo del cine donde se encuentra inmerso. Siempre ha mostrado su gran dominio de técnica y narrativa fílmica, muy adecuados para sus vídeos musicales o comerciales. Gusta mucho al público por sus truculencias visuales (Alien 3 o Seven o El juego) o su supuesta preocupación por los hechos sociales (El club de la pelea o La red social), y es lo que le ha permitido admiradores y prestigio. Cuando tiene guiones sólidos como la excelente Perdida (2014) o El curioso caso de Benjamin Button (2008), resultan cintas redondas, como pasa ahora con Mank, donde los elementos se conjugan para un resultado serio, con excelentes valores de producción, con una temática que será más comprensible para ciertos espectadores. Sin embargo, ahí es donde también está su posible debilidad.

El director David Fincher



jueves, 3 de diciembre de 2020

MIRAR AL AMADO Y CERRAR LOS OJOS...

 

LA DIOSA FORTUNA

(La dea fortuna)

2019. Dir. Ferzan Özpetek.

         Alessandro (Edoardo Leo) y Arturo (Stefano Accorsi) es una pareja que ha estado junta por más de quince años. Intempestivamente llega a sus vidas Annamaria (Jasmine Trinca), amiga desde siempre de Alessandro (y quien fuera la que los presentó), con sus dos hijos, Martina y Sandro, de 12 y 10 años respectivamente. Ha llegado a Roma para internarse en un hospital. Deja encargados a los niños con la pareja. En el transcurso de estos días, ambos descubren que su amor se ha enfriado y deciden la separación, pero antes tendrán que resolver una situación inesperada. En su decimotercer largometraje, el turco-italiano Özpetek vuelve al tema básico que le importa: la pareja y sus conflictos.

En Hamam (1999), el viril Francesco encontraba el amor en el baño turco heredado por su tía gracias al joven Mehmet pero todo entraba en crisis con la llegada de su esposa. En Las hadas ignorantes (2001), la viuda Antonia descubría al amante secreto de su marido, el promiscuo Michele, quien la llevaba a comprender los desatinos de su matrimonio. En La ventana de enfrente (2003), Giovanna se hacía cargo del viejo judío ya víctima de la demencia senil para terminar entendiendo a su esposo, quien fuera el protector inicial y libre del anciano. En este caso, son dos niños que quedan al cuidado de esa pareja mencionada para que ambos se den cuenta de que su pasión se ha enfriado: ha aparecido el distanciamiento.



         Una narración firme, y siempre contenida, nos transporta a un matrimonio bastante disímbolo en sus ocupaciones: Alessandro es plomero calificado mientras que Arturo es traductor. A pesar de sus diferencias, cada uno se complementa: lo práctico de Alessandro contra lo hogareño de Arturo. Un día, en el barrio de Palestrina, donde vivía Annamaria, se conocieron y fue amor a primera vista. A pesar de que hicieron un pacto de tolerancia donde era posible que cada uno tuviera sus amoríos de ocasión, Arturo faltó a su palabra y Alessandro descubrió que su pareja tenía un amante desde hacía dos años. Todo esto sucede durante el lapso en que tienen bajo su responsabilidad al par de niños. La discusión lleva a un pleito que provoca la promesa de separación, pero entonces, la madre muere y hay que llevar a los pequeños con su abuela en Sicilia. El largo viaje en ferry hace que la tensión crezca.

         El título se refiere a la estatua de la Diosa de la Fortuna que se encuentra en su santuario del municipio de Palestrina, cercano a Roma. Una leyenda que se cuenta es que si miras fijamente a la persona que quieres y luego cierras los ojos, esa persona caerá en tu corazón y ya no se irá.

Esto lo narra el pequeño Sandro ante los amigos y vecinos de la pareja: una mujer delgada y gorda que vive con una mujer transgénero, la dueña de una tienda y su marido que sufre de demencia senil, que se tornan en otros cuidadores indirectos de los niños. Lo más destacable de las películas de Özpetek es que las preferencias sexuales de sus protagonistas surgen de manera casual: todo está dado de antemano sin juicios ni escándalos, ya que son parte del mundo que se está narrando. Arturo y Alessandro bien podían pertenecer a una pareja heterosexual sin afectar a la trama, pero es importante que se haya tomado esta decisión. Y son estos ambientes particulares los que otorgan otra dimensión de profundidad a personajes y argumento.

         A pesar de que las películas de Özpetek tienen finales aparentemente felices, en realidad no cierran por completo. Siempre queda la posibilidad de que las cosas queden inciertas y tomen otro rumbo. Las relaciones de los personajes a lo largo de sus creaciones, enfatizan que han ocurrido quiebres. A pesar de cerrar los ojos y mantener el corazón ocupado, la vida se encarga de darles otros giros. Siempre hay secretos o amenazas potenciales: son los conflictos de las parejas. No obstante, el espectador queda satisfecho con esos momentos. Un elenco atractivo, talentoso, pleno de gracia (sobre todo los niños actores) vienen a redondear esta pequeña joya.    

El director Ferzan Özpetek