domingo, 6 de diciembre de 2020

DELICIOSO TERROR

 

FREAKY: ESTE CUERPO ESTÁ PARA MATAR

(Freaky)

2020. Dir. Christopher Landon.

Un prólogo, que indica que es miércoles 11, nos muestra a dos parejas de jóvenes que pasan la noche en la casa de una de las muchachas. Platican sobre una supuesta leyenda urbana acerca de un asesino en serie al cual apodan “El carnicero de Blissfield” que aparece cada cierto tiempo, según sea la versión que se cuente. El carnicero (Vince Vaughn) llega de improviso y mata a los cuatro jóvenes, no sin antes llevarse una legendaria, e imaginaria, daga azteca llamada “La dola”. El jueves 12 conocemos a Millie (Kathryn Newton), una chica con madre alcohólica y viuda, además de una hermana que es policía. Millie sacrifica fiestas y vive encerrada en sí misma por apoyar a su madre y por el dolor de la pérdida de su papá. Sus mejores amigos son la chica de color Nyla y el joven abiertamente gay Josh. Millie sufre el acoso de sus compañeros y hasta de un maestro que no la tolera. Ella está enamorada del joven Booker quien la apoya en clase. Millie tiene el rol de mascota del equipo de futbol americano y en la noche, luego de un juego, se queda esperando a su madre para que la recoja. Entonces aparece el carnicero y la ataca con la daga azteca, sin matarla. Ocurre entonces una transferencia de almas: Millie queda dentro del cuerpo del carnicero y éste pasa al cuerpo femenino. A partir de este momento, el hombre actuará como dulce adolescente y la muchachita se tornará en dura y atrevida criminal. El viernes 13 será el tiempo límite para que el intercambio de almas se realice o será permanente.

El realizador Landon, quien nos diera la entrañable Feliz día de tu muerte (2017), así como su secuela, donde le daba una vuelta de tuerca, dentro del cine de terror a la trama de Hechizo del tiempo (1993, Harold Ramis) donde una chica volvía a vivir su muerte de distintas maneras para volver a empezar el proceso nuevamente, ahora repite esta especie de ingeniosos “homenajes” mezclando las tramas de Un viernes de locos (2003, Mark Waters) y Viernes 13 (1980, Sean S. Cunningham) con mucha sangre pero una gran dosis de humor (hasta el prólogo sangriento recuerda a las cintas de Craven, Scream). Los argumentos se han repetido en infinidad de ocasiones pero lo que distingue su calidad ha sido el enfoque y, claro, el talento de sus creadores. El simple hecho de pensar que un asesino en serie que mide casi 2 metros, además de tener un físico corpulento, empiece a actuar de manera delicada y asustadiza, mientras que una jovencita de baja estatura y delgadita se torne en cruenta y sádica asesina, ya es subversivo, pero requería de actores que pudieran interpretarlos sin caer en la caricatura ni la superficialidad. Por suerte, tanto Vaughn como Newton son lo suficientemente contenidos, lo mismo que su capaz director.


 Vince Vaughn provoca la sonrisa, y en ocasiones, la carcajada. El actor no llega al afeminamiento exagerado ni cuando grita o debe esconderse en un baño de hombres o el momento en que Booker, ya enterado de su situación, le confiesa que siempre le ha gustado. Newton, por su parte, se transforma. Sin saber, con la mente del carnicero, quienes han sido sus enemigos, los despacha sin remordimiento y de manera bastante cruel. Es interesante notar que no se rompe ninguna ley moral ni mandamiento cristiano. Lo que realiza un cuerpo bajo otra conciencia es simplemente accesorio y no determinante. Es una producción de Blumhouse, que se ha distinguido por propiciar al género contemporáneo de horror, dirigido principalmente a los espectadores jóvenes, sin dejar de ser universal. Vuelve a suceder lo que ya es usual en el cine norteamericano en cuanto a la diversidad que da lugar a un comentario muy divertido: Josh y Nyla se encuentran ante el gigante criminal, sin saber que es Millie, y corren asustados mientras Josh le dice a Nyla: “tú eres negra y yo soy gay: tenemos todas las de perder”, considerando que estas minorías eran las primeras en morir en este tipo de películas antes de las correcciones políticas.

El director Christopher Landon



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