domingo, 8 de noviembre de 2020

LA CULPA Y EL MÁS ALLÁ

 

MORGUE

2019. Dir. Hugo Cardozo.

         Diego (Pablo Martínez) es un joven guardia de seguridad que, durante el trayecto a su casa, atropella y mata a un hombre. Como sucede en un lugar despoblado, lo abandona. Le hablan de su base de trabajo para indicarle que le tocará el turno nocturno en el hospital regional. Ahí empezará a vivir experiencias extrañas que le llevarán a un desenlace inesperado. Considerada la primera producción paraguaya de terror, además de haber sido la cinta más taquillera de 2019 en su país, estamos ante un efectivo cuento de fantasmas. Según su director, se basó en anécdotas y leyendas narradas por el personal del hospital donde se filmó. Ya vista, uno se da cuenta de que ha presenciado una especie de resumen de los estereotipos y trucos más gastados del género: sin embargo, posee ritmo y agilidad, además de que está cimentada sobre una actuación prácticamente en solitario de su talentoso actor. La película seduce al espectador y jamás le permite que se distraiga y le abandone.

         Al inicio de la cinta encontramos a Diego en un supermercado donde no se decide entre dos marcas de navajas para afeitar. Le llama su novia y mientras conversan, al joven se le van los ojos hacia otras mujeres que se encuentran cercanas. Luego, decide robarse las navajas que selecciona. Al salir del lugar y en el estacionamiento, se toma “selfies” con automóviles de lujo y reencuentra a un viejo compañero de colegio al cual le miente sobre su vehículo: al quedar solo, se dirige hacia un carro viejo y destartalado. Durante todas estas secuencias, el personaje es ligero y simpático. Ambicioso en sus deseos, pero conformista en la realidad. Luego viene el accidente donde mata al desconocido para huir asustado. Así, en esta primera parte,  se ha identificado al personaje como simple, nada combativo y cobarde: moralmente negativo.

El excelente Pablo Martínez

         Luego vendrá la segunda parte de la cinta donde el tono cambia. De lo cotidiano, real y conciso, se pasará a lo ambiguo, a lo sobrenatural, a las sombras, los ruidos, los espectros. Cardozo supo reunir los efectos más comunes del género para dosificarlos en el momento más adecuado. El espectador acompaña al joven guardia en sus rondas por el solitario hospital donde irán ocurriendo situaciones extrañas, antes de que llegue el instante en el cual deberá entrar a la morgue para quedar encerrado y vivir experiencias de terror: aquí irá tomando conciencia de sus actos. Esta secuencia será la más larga de la película, donde el realizador (y su actor, claro, quien logra que el espectador se ponga de su parte aunque haya sido deleznable en la parte previa de la cinta) supieron manejar la claustrofobia y la sucesión de diferentes hechos, cada uno más fuerte que el anterior. Saber antologar, unir y equilibrar elementos de un género donde ya todo se ha expresado y dicho, es ejemplo de ingenio.

El director paraguayo Hugo Cardozo



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