miércoles, 17 de junio de 2020

LA DIGNIDAD RACIAL


CINCO SANGRES
(Da Five Bloods)
2020. Dir. Spike Lee.
        

         Cuando compartí mi comentario de El infiltrado del KKKlan (Spike Lee, 2018) cité al director Lee donde afirmaba que una constante de su obra fílmica ha sido la eterna lucha entre el amor y el odio, por lo que muestra el conflicto racial que finalmente deriva en prejuicios y en el gratuito ataque entre seres humanos por diferencias debidas a la propia naturaleza. También por eso muestra referencias del pasado, de las luchas o personajes o situaciones que han sido claves en la búsqueda de la dignidad por la raza afroamericana. Esta cinta, una obra revisionista de la guerra de Vietnam, desde el punto de vista de los soldados negros, viene a reiterar el tema como otra aportación para reflexionar.
Melvin, Eddie, Otis, Paul y David
         La alternancia de imágenes que ofrecen un contexto de finales de los años sesenta hacia inicios de la siguiente década (la negativa de Muhammad Ali para ir a la guerra, las declaraciones de Angela Davis, los enfrentamientos estudiantiles con sus víctimas mortales, entre otras) sirve como prólogo al reencuentro en Ciudad Ho Chi Minh de cuatro excombatientes, miembros de un mismo pelotón, que han venido para recuperar los restos de un quinto compañero, Norman, el líder de su pelotón, que murió en acción y fue enterrado en la selva, para trasladarlo al cementerio de Arlington y honrar su memoria. Sin embargo, hay un motivo ulterior: en una de sus últimas misiones, los cuatro encontraron un cofre con barras de oro que el gobierno norteamericano enviaba como apoyo a Vietnam del Sur, ya que no aceptaba papel moneda. También lo enterraron al lado de su amigo.
El personaje sobre el cual gira la trama: Norman
         Los cuatro personajes son muy distintos entre sí: Paul (Delroy Lindo) quien ha venido cargando el recuerdo de Norman (Chadwick Boseman), lo que le ha producido cierto desequilibrio mental. Otis (Clarke Peters) quien ha vivido relativamente bien con el recuerdo de una mujer a la cual amo y dejó en Vietnam. Eddie (Norm Lewis) quien ha sido el triunfador y se ha enriquecido, además de Melvin (Isiah Whitlock Jr.), el más calmado de todos. Sorpresivamente, a ellos se les une David (Jonathan Majors), el hijo de Paul, cuyas relaciones han sido tirantes con su padre e intenta mejorarlas al acompañarle en esta aventura. Aparte de ellos, en la cinta aparece Desroche (Jean Reno) como el intermediario para sacar el dinero del país gracias a algunos paraísos fiscales. En el camino se encontrarán con Hedy (Melanie Thierry) quien ha dejado a su familia acomodada, enriquecida por haber explotado a Vietnam en las épocas coloniales, ahora queriendo expiar la culpa familiar con una empresa que se dedica a buscar minas explosivas y desactivarlas.
Hedy, la culpa del colonialismo, con David,
el recipiente de la tensión del pasado
         La trama es rica en situaciones. El director utiliza la pantalla ancha para hablar del presente y se va al formato convencional cuando narra el pasado. Además, tiene la excelente idea de mostrar a los cuatro amigos tal como se encuentran en el presente, cuando narra lo sucedido en el tiempo de la guerra, como una manera de subrayar los efectos que ese tiempo tuvo entre ellos y que los hace actuar ahora como son y están. Quien aparece joven, en la edad de su muerte, es el valiente Norman alrededor del cual girarán las vidas de sus cuatro sobrevivientes.
Paul demostrando el amor paternal
a David en un momento extremo.
         Lee no deja de lado las recriminaciones y los odios. En el presente, un mercader que insiste en que le compren su producto, desata su odio al ser rechazado, acusando a los cuatro norteamericanos de haber asesinado a sus abuelos. Eddie afirma que el oro debe ser donado a la causa de su raza, tal como les predicaba Norman, al cual no le importaba el dinero. No todos reaccionan de esa manera porque también hay intereses personales. Lee ofrece referencias visuales y acústicas a Apocalipsis (Coppola, 1979) como una obra honesta en cuanto a su denuncia sobre los horrores de la guerra (en los créditos finales agradece tanto a Marlon Brando como Coppola).
Paul reclamando a Otis su falta
de lealtad hacia el pasado, o sea, Norman
         Lo más importante es que la película se estrena en un momento crucial de denuncias y protestas ante el racismo en los Estados Unidos. Sin habérselo propuesto, el canto de “black lives matter” se escucha en algún momento de la película y toda ella vuelve a poner en tela de juicio las actitudes inhumanas e históricas, propias de otras épocas que fueron desarrollándose con el paso del tiempo. Los primeros en ir a la guerra eran los soldados de otras razas y en algún momento se expresa que pelearon por un país que en tierra propia no les respetaba. La cinta termina con un fragmento de un discurso de Martin Luther King ofrecido un año antes de su muerte donde se refería a un poema de Langston Hughes (Let America Be America Again), afroamericano, que habla de un país que nunca fue suyo pero que, sin embargo, deberá serlo.
Spike Lee


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