miércoles, 5 de agosto de 2020

ASPECTOS DE UNA LEYENDA


MUCHO MUCHO AMOR:
LA LEYENDA DE WALTER MERCADO.
(Mucho Mucho Amor: The Legend of Walter Mercado)
2020. Dir. Cristina Costantini y Kareem Tabsch.
         En algún momento de este documental, cuando le preguntan a Walter Mercado si permitiría que se filmara la historia de su vida, lo niega. Su respuesta se basa en que al estar vivo, se tornaría en leyenda y eso es lo que no debería de suceder. El documental se realiza luego de su muerte, por lo que el título es justo y ofrece la oportunidad de conocer a una de las figuras polémicas del siglo XX. Personaje andrógino que nunca confesó su orientación sexual, con joyas enormes en cuello, muñecas y dedos, aparte de vestir con capas extravagantes y fastuosas que llegaban a pesar 20 kilos por lo elaborado de sus componentes, Walter Mercado fue el astrólogo latinoamericano cuya fama y popularidad se extendió más allá de las fronteras, gracias a la televisión. Luego de que accidentalmente se encargara de quince minutos libres dentro de un programa de espectáculos leyendo horóscopos, el impacto fue tal, que le pidieron que continuara al día siguiente hasta que se convirtió en toda una empresa intercontinental. Esta faceta de su oficio (era bailarín y actor, de hecho su nombre aparece en los créditos de Una mujer sin precio (1965, Crevenna) como el responsable de la coreografía), no la tenía planeada, pero como se dice, estar en el lugar correcto en el momento correcto viene a dictar tu destino.
         La labor de un documental es registrar hechos, anécdotas, realidades del tema o del personaje que se está retratando, con la idea de despertar la curiosidad, incrementar el conocimiento o emocionar, de alguna manera, al espectador. Para quienes estuvimos siempre fuera de la esfera de interés de este personaje, resulta sorprendente la manera en que nos atrapa. Es una obra discreta porque no llega al escándalo en materia de sexualidad (quedan claras tanto la asexualidad en aspecto carnal como la feminidad de Mercado: su aspecto de gran señora por peinado y vestuario) pero se destaca la importancia que visualmente tuvo para la comunidad gay: nunca confesó que lo fuera, pero su imagen lo aseveraba. Se habla de la relación padre e hijo que tuvo hacia su representante Bill Bakula, del cual tenía enorme confianza y eso provocó que hubiera un grave conflicto cuando Mercado firmó un contrato donde cedía sus derechos absolutos que finalmente, fue el motivo de que saliera de la televisión y entrara en un conflicto judicial. El aspecto familiar, en sus orígenes, se trata poco, lo mismo que su carrera previa como actor y bailarín, pero aquí aparecen como comentaristas varias de sus muchas sobrinas. Igualmente, queda testimonio de la admiración que provocó en diversas figuras famosas (Lin-Manuel Miranda o Eugenio Derbez o Nydia Caro).
         Lo que queda claro es que Walter Mercado era muy astuto en el manejo de su discurso. Nunca prometía ganar la lotería o un casamiento próximo. Mezclaba los elementos esenciales de cada religión para exclamar que Dios no era exclusivo y que se le podía llamar de diversas formas. Hombre feliz con su vida, expresaba que el hoy era lo que importaba porque se estaba viviendo y que era el cielo, el paraíso. En una entrevista que concedió a Jorge Ramos en 2019, en Miami, por motivo de la inauguración de una exposición que conmemoraba los cincuenta años desde su incursión a la televisión, Walter Mercado afirma que cree en la reencarnación, y ante la incredulidad del entrevistador, quien le dice que no espera nada luego de la muerte, el astrólogo excelso le responde “vas a encontrar muchas sorpresas”. Tres meses más tarde, Walter Mercado fue a encontrarlas por sí mismo. Este documental realza sus antecedentes, su persona (muy lúcida) hasta la vejez (tenía ya 87 años), pero permite establecer su leyenda.

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