MUCHO
MUCHO AMOR:
LA
LEYENDA DE WALTER MERCADO.
(Mucho
Mucho Amor: The Legend of Walter Mercado)
2020.
Dir. Cristina Costantini y Kareem Tabsch.
En algún momento de este documental,
cuando le preguntan a Walter Mercado si permitiría que se filmara la historia
de su vida, lo niega. Su respuesta se basa en que al estar vivo, se tornaría en
leyenda y eso es lo que no debería de suceder. El documental se realiza luego
de su muerte, por lo que el título es justo y ofrece la oportunidad de conocer
a una de las figuras polémicas del siglo XX. Personaje andrógino que nunca
confesó su orientación sexual, con joyas enormes en cuello, muñecas y dedos,
aparte de vestir con capas extravagantes y fastuosas que llegaban a pesar 20
kilos por lo elaborado de sus componentes, Walter Mercado fue el astrólogo
latinoamericano cuya fama y popularidad se extendió más allá de las fronteras,
gracias a la televisión. Luego de que accidentalmente se encargara de quince
minutos libres dentro de un programa de espectáculos leyendo horóscopos, el
impacto fue tal, que le pidieron que continuara al día siguiente hasta que se
convirtió en toda una empresa intercontinental. Esta faceta de su oficio (era
bailarín y actor, de hecho su nombre aparece en los créditos de Una mujer
sin precio (1965, Crevenna) como el responsable de la coreografía), no la
tenía planeada, pero como se dice, estar en el lugar correcto en el momento correcto
viene a dictar tu destino.
La labor de un documental es registrar
hechos, anécdotas, realidades del tema o del personaje que se está retratando,
con la idea de despertar la curiosidad, incrementar el conocimiento o
emocionar, de alguna manera, al espectador. Para quienes estuvimos siempre
fuera de la esfera de interés de este personaje, resulta sorprendente la manera
en que nos atrapa. Es una obra discreta porque no llega al escándalo en materia
de sexualidad (quedan claras tanto la asexualidad en aspecto carnal como la
feminidad de Mercado: su aspecto de gran señora por peinado y vestuario) pero
se destaca la importancia que visualmente tuvo para la comunidad gay: nunca
confesó que lo fuera, pero su imagen lo aseveraba. Se habla de la relación
padre e hijo que tuvo hacia su representante Bill Bakula, del cual tenía enorme
confianza y eso provocó que hubiera un grave conflicto cuando Mercado firmó un
contrato donde cedía sus derechos absolutos que finalmente, fue el motivo de
que saliera de la televisión y entrara en un conflicto judicial. El aspecto
familiar, en sus orígenes, se trata poco, lo mismo que su carrera previa como
actor y bailarín, pero aquí aparecen como comentaristas varias de sus muchas
sobrinas. Igualmente, queda testimonio de la admiración que provocó en diversas
figuras famosas (Lin-Manuel Miranda o Eugenio Derbez o Nydia Caro).
Lo que queda claro es que Walter
Mercado era muy astuto en el manejo de su discurso. Nunca prometía ganar la
lotería o un casamiento próximo. Mezclaba los elementos esenciales de cada
religión para exclamar que Dios no era exclusivo y que se le podía llamar de
diversas formas. Hombre feliz con su vida, expresaba que el hoy era lo que
importaba porque se estaba viviendo y que era el cielo, el paraíso. En una
entrevista que concedió a Jorge Ramos en 2019, en Miami, por motivo de la
inauguración de una exposición que conmemoraba los cincuenta años desde su
incursión a la televisión, Walter Mercado afirma que cree en la reencarnación,
y ante la incredulidad del entrevistador, quien le dice que no espera nada
luego de la muerte, el astrólogo excelso le responde “vas a encontrar muchas
sorpresas”. Tres meses más tarde, Walter Mercado fue a encontrarlas por sí
mismo. Este documental realza sus antecedentes, su persona (muy lúcida) hasta la vejez
(tenía ya 87 años), pero permite establecer su leyenda.



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