martes, 6 de abril de 2021

MUJERES EN LUCHA

 

HOTEL COPPELIA
2021. Dir. José María Cabral.

         Una porción oscura de la historia en la República Dominicana da lugar a esta ficción que sucede en el Santo Domingo de 1965, cuando los rebeldes opositores a los militares golpistas que habían derrocado a Juan Bosch se levantaron en armas exigiendo su retorno. En el Coppelia, hotel y burdel frente al mar, regenteado por Judith (Lumi Lizardo), quien trata con mano dura a sus pupilas, la vida sigue igual, pero las balaceras y levantamientos en las calles causan miedo y rebeldía. Cierto día, las mujeres abandonan el lugar y solamente permanecen Gloria (Nashla Bogaert), el travesti Betty (Jazz Vilá) y la sirvienta Marie, temerosas de quedar sin el techo que les cobija. La situación empeora y ya no llegan clientes. El gobierno pide el apoyo a los Estados Unidos que manda fuerzas militares. Un comando rebelde, luego otro norteamericano, se apoderará del Hotel ante la protesta de Judith, teniendo que ceder, permaneciendo porque se tornarán en sirvientas de sus invasores. Todo irá tomando un rumbo inesperado.

         Una cinta de fuerza visual y narrativa extrema: inicia con un aborto que las mujeres realizan a Marie y sigue con la descripción de los hechos cotidianos: la disciplina que Judith exige (les pone multas a las que dicen groserías o no se comportan en la mesa), las despierta a cierta hora y les da un tiempo preciso para que se bañen y vistan, aparte de vigilar lo que esté sucediendo, por las noches, con cada cliente en cada habitación. Venera la foto de su padre fallecido y el sillón donde se sentaba: eran los tiempos de la dictadura y la gente se comportaba de cierta manera. Además, protege a un niño sordomudo que quedó huérfano, dando a entender una parte amable de su personalidad. Ahora las cosas han cambiado, pero la realidad la sufrirá en carne propia: primero llegan los rebeldes que toman el lugar a la fuerza y ella deberá poner condiciones. Luego viene el combate y derrota con los norteamericanos que serán sus nuevos inquilinos. La actitud cambia. Judith y sus acompañantes serán sometidos y tendrán que decidir a cuál bando entregarse.

         La cinta está dedicada a las mujeres anónimas que lucharon en esa etapa sangrienta de la historia dominicana. Estados Unidos, con su rudo presidente Johnson, no quería otra Cuba. La nueva dictadura militar tampoco deseaba ceder ante las protestas de la gente. Lo interesante de esta película es que el realizador total Cabral se centra en los personajes despreciados por la sociedad: prostitutas o pobres, a los cuales presenta con una fuerza extraordinaria que irá más allá de cualquier límite. En cada ocupación de este hotel, microcosmos de una nación, habrá elementos a favor y en contra, aunque será más comprensivo hacia los nacionales que se respetaban. Los norteamericanos se muestran prepotentes y torturadores, aparte de abusivos. Al ver perdido todo, Judith tomará una decisión final que la colocará por encima de cualquier abuso, de cualquier ultraje o humillación.

         Judith está al centro de la narración, pero no son menos importante sus “empleadas”. Gloria es, como le dice una empoderada revolucionaria, un caso raro: una puta que lee (porque Gloria, en sus momentos vacíos, lee “Rebelión en la granja” de Orwell), que le servirá como metáfora de su país y punta de lanza para su elección patriota. Betty sueña con operar su cuerpo para ser mujer completa y llega a una traición que le resultará inútil. Así, Cabral nos ofrece una cinta acerca de mujeres sumergidas en existencias miserables que tienen, al menos, una alternativa de lucha, de esperanza, de creer en algún ideal, aunque la realidad les sea insoportable.


El realizador dominicano José María Cabral


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