lunes, 15 de marzo de 2021

GENOCIDIOS CONTEMPORÁNEOS

 

BIENVENIDOS A CHECHENIA
(Welcome to Chechnya)
2020. Dir. David France.

         Este documental inicia con la llamada telefónica que una mujer llamada Anya hace a uno de los integrantes de la Red LGBT+ de Moscú, pidiendo ayuda: su tío ha descubierto su lesbianismo y la ha chantajeado exigiéndole relaciones sexuales a cambio de su silencio. Si el padre de Anya se entera, quizás llegue hasta a matarla para lavar su “deshonra familiar”. Luego de escuchar esta conversación, el espectador se pregunta si estamos en el siglo XXI, en un planeta hiperdesarrollado tecnológicamente, donde este tipo de brutalidad genocida ya debería haber sido exterminada. Chechenia es una de las tantas repúblicas que integran a la Federación Rusa. Su líder es Ramzán Kadyrov, un tipo apoyado por Putin, quien en una entrevista expresa que en Chechenia no hay “ese tipo de personas” y niega las persecuciones.

 Dos dictadores del siglo XXI (Kadyrov y Putin)

         La cinta nos lleva a las actividades internas de la Red que se ha vuelto uno de los medios para alcanzar el exilio del país, tras la búsqueda de recursos, así como de la tramitación de visas. Por otro lado, ocultan en casas de seguridad a quienes pueden ser víctimas de la barbarie general. Utilizando algunos vídeos clandestinos que muestran los horrores de las torturas a las que son sometidas las personas por sus preferencias sexuales, se vuelve uno testigo de agresiones masivas en las calles o la violación anal a una de las víctimas y hasta el momento previo a que un fanático va a tirar una gran piedra sobre el cráneo de un joven ya golpeado y abandonado en una carretera.

 Grisha (derecha) y su pareja al reencontrarse

         El punto central del documental es mostrar cómo una de las víctimas decide hacer una declaración pública de los crímenes y de su propia, terrible, experiencia, como una manera de crear conciencia entre el público que desconozca sobre las prácticas genocidas. Hasta el momento en que va a declarar se le ha conocido como “Grisha”, quien vive en el refugio de Moscú, recibe a su pareja de muchos años, lo mismo que a su familia. Todos irán a Canadá como asilados políticos. En cuanto va a ocurrir la conferencia de prensa, se borra el “disfraz digital” que ocultaba el rostro de Grisha y se muestra al verdadero ser humano Maxim Lapunov. Exige un juicio por las atrocidades recibidas.

 Las escapadas nocturnas para evitar la persecucíón

         La cinta tiene como narradores principales a los activistas Olga Baranova y David Isteev quienes son los líderes de la red de apoyo. Ellos irán contando los antecedentes, presentando a algunos de los casos, denunciando las agresiones bárbaras. El director France fue quien nos entregó previamente Cómo sobrevivir a una plaga (2012) y La muerte y la vida de Marsha P. Johnson (2017), todavía visible en Netflix y que le comenté hace unos meses. Su interés principal radica en la comunidad de la diversidad sexual. No es posible que en estos tiempos de supuesta tolerancia (donde, de todas maneras, se han creado otros tipos de cacerías de brujas), existan todavía mentes obtusas y genocidas. Su obra busca crear conciencia para borrar la homofobia debida a ignorancia o inseguridades o fanatismos.

Olga Baranova, David Isteev, el director France 
y el verdadero Grisha (Maxim Lapunov)



 

        

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