BIENVENIDOS A CHECHENIA
(Welcome to Chechnya)
2020. Dir. David France.
Este
documental inicia con la llamada telefónica que una mujer llamada Anya hace a
uno de los integrantes de la Red LGBT+ de Moscú, pidiendo ayuda: su tío ha
descubierto su lesbianismo y la ha chantajeado exigiéndole relaciones sexuales
a cambio de su silencio. Si el padre de Anya se entera, quizás llegue hasta a
matarla para lavar su “deshonra familiar”. Luego de escuchar esta conversación,
el espectador se pregunta si estamos en el siglo XXI, en un planeta hiperdesarrollado
tecnológicamente, donde este tipo de brutalidad genocida ya debería haber sido
exterminada. Chechenia es una de las tantas repúblicas que integran a la
Federación Rusa. Su líder es Ramzán Kadyrov, un tipo apoyado por Putin, quien
en una entrevista expresa que en Chechenia no hay “ese tipo de personas” y
niega las persecuciones.
La
cinta nos lleva a las actividades internas de la Red que se ha vuelto uno de
los medios para alcanzar el exilio del país, tras la búsqueda de recursos, así
como de la tramitación de visas. Por otro lado, ocultan en casas de seguridad a
quienes pueden ser víctimas de la barbarie general. Utilizando algunos vídeos clandestinos
que muestran los horrores de las torturas a las que son sometidas las personas
por sus preferencias sexuales, se vuelve uno testigo de agresiones masivas en
las calles o la violación anal a una de las víctimas y hasta el momento previo
a que un fanático va a tirar una gran piedra sobre el cráneo de un joven ya
golpeado y abandonado en una carretera.
El
punto central del documental es mostrar cómo una de las víctimas decide hacer
una declaración pública de los crímenes y de su propia, terrible, experiencia,
como una manera de crear conciencia entre el público que desconozca sobre las
prácticas genocidas. Hasta el momento en que va a declarar se le ha conocido
como “Grisha”, quien vive en el refugio de Moscú, recibe a su pareja de muchos
años, lo mismo que a su familia. Todos irán a Canadá como asilados políticos.
En cuanto va a ocurrir la conferencia de prensa, se borra el “disfraz digital”
que ocultaba el rostro de Grisha y se muestra al verdadero ser humano Maxim
Lapunov. Exige un juicio por las atrocidades recibidas.
La
cinta tiene como narradores principales a los activistas Olga Baranova y David
Isteev quienes son los líderes de la red de apoyo. Ellos irán contando los
antecedentes, presentando a algunos de los casos, denunciando las agresiones bárbaras.
El director France fue quien nos entregó previamente Cómo sobrevivir a una
plaga (2012) y La muerte y la vida de Marsha P. Johnson (2017),
todavía visible en Netflix y que le comenté hace unos meses. Su interés
principal radica en la comunidad de la diversidad sexual. No es posible que en
estos tiempos de supuesta tolerancia (donde, de todas maneras, se han creado
otros tipos de cacerías de brujas), existan todavía mentes obtusas y genocidas.
Su obra busca crear conciencia para borrar la homofobia debida a ignorancia o
inseguridades o fanatismos.
Olga Baranova, David Isteev, el director France y el verdadero Grisha (Maxim Lapunov)





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