sábado, 1 de mayo de 2021

MASCULINIDADES

 

LUZ
2020. Dir. Jon García.

         Rubén (Ernesto Reyes) cae en prisión por haber manejado ebrio, provocando la muerte de una prostituta a la cual trasladaba para la mafia. Le toca Carlos (Jesse Tayeh) como compañero de celda quien al principio lo trata con desprecio, pero luego se convierte en su mentor. La amistad va tomando otro matiz que se torna físico y sentimental. Luego de tener relaciones sexuales, Carlos es liberado. Rubén permanece otros tres años: su único deseo es recuperar a su hija que ha quedado bajo el cuidado de su primo Julio quien fue el que lo introdujo en el trabajo con la mafia. Al salir, busca a Carlos para que le apoye… Según su realizador, Jon García, nacido en el sur de Texas, la trama se la inspiró Luz de luna (Moonlight. 2016. Dir. Barry Jenkins), ya que trataba el tema del crecimiento dentro de la cultura afroamericana, arraigada en el concepto de la masculinidad alrededor de las relaciones entre hombres. En este caso, quiso adaptarlo dentro de la cultura latina, en la cual se formó García, donde debían de cuidar las formas, la manera de sentarse, beber, llevar libros, entre tantos condicionamientos. Aparte, claro, las expresiones de los sentimientos y las emociones. ¡Cuidar las palabras adecuadas que pueden usar los hombres!

Dentro y fuera de la cárcel...

         Originalmente pensada como serie de televisión en ocho episodios, su realizador prefirió transformarla en largometraje. Tuvo que eliminar subtramas y personajes para subrayar el proceso de transformación de una relación que inicia de manera desfavorable para terminar en un intercambio de deseos e intimidades. Sin embargo, un corte abrupto provoca la ira que incrementará la ilusión para reanudar en libertad. En principio, esa condensación de una trama originalmente más elaborada provoca cierto desequilibrio en lo que se ve en pantalla (de hecho, la versión final era de tres horas que se disminuyeron a dos). Algunos temas y personajes quedan desdibujados, pero consigue su objetivo de mostrar una relación entre hombres que va cambiando acorde con las circunstancias: lo que es apasionado y efímero en prisión toma otro aspecto en libertad. Una gran cualidad es que no presenta un conflicto por la relación homosexual: es más importante cómo sentará sus bases para que la pareja se estabilice.

El tono sentimental más que morboso...

         Debe distinguirse que no se utiliza el estereotipo de la prisión para llegar a secuencias tormentosas ni extremas. Al evitar momentos (sexuales y de crimen) que ya hemos visto hasta la saciedad (por ejemplo, la extraordinaria serie Oz, explícita y excesiva, por no mencionar tantísimos ejemplos de películas de todas las nacionalidades), permite que el tono sentimental, eje argumental, se alcance. Los dos protagonistas cumplen con sus roles: físicamente perfectos y actoralmente eficientes (Reyes más contenido que Tayeh, quien tiende a desbordarse). García pone en boca de la actriz que interpreta a la madre de Carlos, lo que significa el machismo dentro de la cultura latina. Es algo elemental, breve, pero que aclara lo más importante de la película en cuanto a lo que provoca confusión de  sentimientos.  

El director Jon García



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