NUEVO ORDEN
2020. Dir. Michel Franco.
En
un México paralelo, distópico, gracias a un prólogo, se muestra que están
ocurriendo varias revueltas sociales y tomas de espacios. Aparte, se realiza la
fiesta de boda civil de una pareja que pertenece a la clase acomodada, que vive
en el Pedregal de San Ángel. Marianne (Naian González Norvind) y Alan (Darío
Yazbek Bernal) que esperan la llegada de la jueza. Antes de que eso suceda, aparece
Rolando (Eligio Meléndez), antiguo empleado de casa quien busca a sus ex
patrones para pedirles dinero porque van a operar a su esposa en una clínica
particular. Ante la negativa de todos, incluido Daniel (Diego Boneta), hermano
de Marianne, ella es la única que decide ayudarlo, pero debido a su tardanza
para buscar el recurso, el hombre se va. La joven pide a Cristian (Fernando
Cuautle), el chofer, nieto de Rolando, que la lleve a casa de éste. En ese
instante, aparecen varias personas dentro de la residencia que empiezan a matar
gente, a robar, a someter a quienes quedan vivos. Marianne logra llegar a casa
de Rolando, pero es secuestrada por un par de soldados. Así, empieza la
búsqueda de Marianne. Alternadamente se muestran las terribles y humillantes
condiciones como secuestrada que vive la joven, junto con otros rehenes,
también personas acomodadas, así como los esfuerzos de Alan y David por
reencontrarla.
Autor
absoluto de sus películas, el exitoso Michel Franco, quien ha ganado reconocimientos
en Cannes, San Sebastián y Venecia (donde Nuevo
orden ganó el premio especial del jurado joven), nos ofrece otra visión de
enfrentamientos humanos: así como Después
de Lucía mostraba una cara del acoso escolar, Daniel y Ana producía
una ruptura fraternal o Las hijas de Abril se basaba en una lucha familiar, en
este Nuevo orden, primero estará la diferencia de clases y el odio
social por toda una historia de humillación y desequilibrios socioeconómicos. Luego se tendrá la corrupción
interna, resultado de un contubernio entre las fuerzas primarias del país
(políticos, empresarios, militares) que llegarán a sacrificios generales y
culpas ajenas. Al final de cuentas, el nuevo orden será el mismo de siempre,
pero reforzado. Mientras más cambian los gobiernos y las causas, permanecen
igual o devienen peores. Es interesante notar que la única persona caritativa y
comprensiva de la familia acomodada es la joven Marianne quien sabe que ciento
cincuenta mil pesos (lo que necesitaba Rolando) es una cantidad ínfima para sus
padres que la niegan, pero será quien sufra las consecuencias de la insatisfacción general.
Rolando debe utilizar una clínica privada porque los insurrectos han ocupado el
hospital público donde estaba su esposa enferma. La misma clase social que se
rebela está perjudicando a los suyos propios. La misma clase social que se
muestra intolerante y soberbia se perjudica a sí misma, con la diferencia de
que el poder está en sus manos y eso es más fuerte que nada. Una película que
no puede contarse, sino sentirse. Luego de verla y experimentar su impacto,
permanece en la cabeza dando vueltas… Una obra excepcional.





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